El diablo que atrajo a 26 inversores
Posted by admin on December 17, 2009
Rocha. Estadounidenses y europeos invirtieron U$S 580.000 en Punta del Diablo. Construyeron hostel y un restopub. Tienen problemas de instalación de UTE, retiro de basura y acceso a la calle.
ROCHA | DÉBORAH FRIEDMANN
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En Punta del Diablo un grupo de chicas caminan descalzas entre los autos, como si los vehículos no existieran. Los conductores, lejos de tocar bocina o impacientarse, esperan a que se muevan para seguir su rumbo.
Esa forma de vida, un paisaje y playas privilegiadas y una incipiente pero firme corriente de turismo internacional con perspectivas de crecimiento llevaron a 26 estadounidenses y británicos a decidirse a formalizar una inversión de U$S 580.000 en Punta del Diablo.
Brian Meissner es estadounidense y tiene 25 años. Es él quien está al frente de dos nuevos emprendimientos: un hostal y un restaurante llamados “El diablo tranquilo”. Ambos sitios están entre las novedades que encontraron los turistas habituales del balneario en esta temporada.
Como tantos otros jóvenes, Brian recorrió parte de América Latina, ya con la idea de instalar en algún punto un hostel y un bar. Cuando llegó a Punta del Diablo sintió que ese era el lugar. “Aquí hay varias ventajas. Tiene temporada alta, media y baja. Cada día es diferente. Además, hay turistas tradicionales como los argentinos y los brasileños, pero también llegan visitantes estadounidenses y europeos, que están conociendo Uruguay. A ese es básicamente el público al que yo apunto”, cuenta a El País.
Después de visitar América Latina, Brian volvió a Estados Unidos a finalizar sus estudios en Economía y en Relaciones Internacionales. A su vez, comenzó a analizar en profundidad las condiciones para realizara su emprendimiento. Además de Punta del Diablo, consideraba otros sitios en Argentina, Paraguay y Colombia.
“No es ir a un banco, con 23 años, y decir: «Me gusta aquí o me gusta allá»”, cuenta Brian. Mientras estudiaba el mercado, el hecho de que artículos sobre Uruguay se publicaran en las prestigiosas revistas Forbes e International Living lo ayudaron a convencer a los inversores de que Punta del Diablo era el lugar ideal para llevar adelante el emprendimiento.
En estos tiempos, los mochileros ya no buscan únicamente una cama donde pasar la noche. Ahora piden sitios prolijos, con agua caliente y otras comodidades. A ese público es que apunta “El diablo tranquilo”. “El 86% de la gente que viaja a Sudamérica viene a Argentina y 83% llega a Rio de Janeiro. Y a esos turistas es a los que queremos llegar”, explica Brian.
El hostal ofrece lugar para 53 turistas y tiene, además de las típicas habitaciones compartidas de los albergues, tres cuartos privados y dos suites.
En su hall de entrada el inglés y el español se mezclan con el portugués. Varios chicos revisan el correo electrónico en sus notebooks en unos cómodos sillones, mientras otros esperan para hacer el check-in. Alojarse una noche allí cuesta entre U$S 20 y U$S 100 en temporada alta y entre U$S 8 y U$S 40 en baja.
A dos cuadras, el restopub tiene un salón interior, pero su mayor atractivo es un deck donde las mesas tienen vista a la playa y una barra, unos 100 metros más adelante, sobre la arena. En invierno concentrarán allí parte de las actividades que ofrecerán a los visitantes, como mesas de pool y cine, ya que apuestan a un turismo de todo el año. De todos modos, a un mes de inaugurados, no todo son buenas noticias. En el hostal tienen una habilitación provisoria de la UTE, la Intendencia no les permite terminar de abrir una calle que permitiría a los proveedores ahorrarse más de 100 metros de caminata sobre una escalera de madera para bajar los insumos y también tienen problemas con el retiro de basura, afirma Brian. Además, se muestra inquieto por cierta informalidad de algunas empresas. “Dicen un día, y vienen dos semanas más tarde”, señala.
QUINCENA “FLOJA”. Por estas horas hay en Punta del Diablo una interesante afluencia de público, aunque inmobiliarios y dueños de restaurantes afirman que hay muchos menos visitantes en esta segunda quincena de enero que en la primera.
“Al principio de enero había mucho más público. Lo que hay ahora sobre todo son pocos argentinos”, dice el empleado de un restobar.
Lo mismo opina una mujer que atiende uno de los puestos de comida sobre la Playa de los Pescadores. “La primera quincena fue muy buena, mejor para nosotros que el año pasado pero ahora bajó mucho. Veremos qué pasa en Carnaval”, afirma. Ese paseo es una opción económica a la hora de comer. Se puede comprar una empanada a $ 25, buñuelos de algas a $ 30 y refrescos a $ 30.
Cueva Luna es uno de los boliches nuevos de esta temporada. Hasta el 15 tuvieron mucho público, sobre todo europeos y uruguayos. “Ahora no estamos trabajando bien”, dicen. Allí se puede comer un baurú por $ 45, una milanesa de pescado por $ 35, miniaturas de pescado por $ 60 y buñuelos de algas por $ 40.
En otro de los restaurantes céntricos, Alpairo, las rabas cuestan $ 200, las miniaturas de pescado $ 150, las empanadas $ 40 y un salmón a la pimienta y alcaparras $ 280.
Este año los visitantes asiduos se encontraron con que el restaurante El Tiburón no abrió sus puertas. Según indican carteles en las ventanas su cierre se debe a que les querían cobrar U$S 20.000 de alquiler y que además la Intendencia no los habilitó.
En el supermercado La Barca, también indican que la segunda quincena está “floja. Gente hay, lo que pasa es que gastan poco”, señalan.
A nivel inmobiliario, muchos alquileres en Punta del Diablo se concretan por particulares que arriendan los complejos. Uno de ellos afirma que tiene casi todo alquilado.
En la inmobiliaria JR, en tanto, señalan que trabajaron “bien” hasta el 15 de enero y ahora el nivel de alquileres es “un poco más bajo”.
“Hubo mucho público europeo y ahora hay muchos argentinos”, dicen.
Source: http://www.elpais.com.uy/08/01/27/pciuda_326711.asp

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